miércoles, 29 de junio de 2011

Publicación de los resultados de la Consulta Regional sobre Equidad e Igualdad de Género América Latina y El Caribe 2011, realizada en el marco del Fo


La publicación reúne y sistematiza los resultados de una consulta realizada a través 3 medios: (i) encuesta virtual respondida por más de 300 OSC que operan en 20 países de la región; (ii) encuentros presenciales nacionales (incluyendo talleres subnacionales) realizados en varios países con la participación de 560 personas mayoritariamente mujeres; y (iii) un encuentro regional en la ciudad de Bogotá, con la participación de representantes de 16 países el pasado mes de abril.

La consulta realizada permite concluir que las cuestiones de la igualdad entre los géneros y los derechos de las mujeres son ya un problema instalado al interior de muchas de las OSC como actoras del desarrollo en la región. Pero también es evidente que de la encuesta se desprende el desafío que enfrentamos como OSC para garantizar, de una parte, la efectiva interiorización del enfoque de género en nuestras organizaciones y, de la otra, para asegurar el cambio de miradas e imaginarios que garanticen los derechos de las mujeres y por ende el desarrollo de sociedades igualitarias.

La publicación será presentada como una contribución de América Latina en la II Asamblea Global del Foro Abierto sobre la Efectividad de las OSC como actoras del Desarrollo que tendrá lugar en Siem Riep, Camboya. entre los días 28 y 30 de Junio.

martes, 21 de junio de 2011

Lida, la intocable

Publicado el 21/Junio/2011 | 00:52

Por: Cecilia Velasco
cevelasco@hoy.com.ec

Esta joven de 22 años, delgada y de facciones bonitas, es estudiante de publicidad en la UDLA y debía cumplir más de 400 horas como pasante en una agencia. Esta, a la que llamaremos "T & M", fue la que la acogería.

Durante los cuatro últimos meses, de los siete en total, colaboró en el Departamento de Creatividad, donde tenía como colegas a siete hombres. Estaba contenta al poner en práctica sus conocimientos, pero sus colegas la agredían verbalmente, cuando se les antojaba, al descalificarla, y no con criterios profesionales, y al hablar en público y morbosamente del "culazo" de una de las empleadas que fotografiaban a escondidas con sus modernos aparatos celulares.

El horario de trabajo era flexible, y a veces se quedaba voluntariamente más horas. Aquel viernes, hace poco más de un mes, estaba en su oficina mientras algunos celebraban con ron una nueva cuenta. Se dirigía al baño cuando sintió la presencia de alguien detrás y, de inmediato, el manoseo. El agresor era el más joven de sus compañeros (25 años). Cuando ella lo insultó e increpó, el tipo fingió sorpresa y echó a correr.

"Estaba tan descontrolada que lloré al contarle lo que pasó a una empleada fija". Los jefes procedieron a despedir al abusivo, pero le permitieron seguir asistiendo al lugar de trabajo durante los siguientes 10 días. Hubo presión para que ella "lo disculpara" porque, así, él no "perdería" su empleo. La practicante debió soportar, en ese lapso, constantes burlas: "¿Te crees la intocable?", "¡Ya deberías perdonarlo!", y tuvo que permanecer horas a solas con el agresor compartiendo el mismo espacio físico. Uno de los directores le dijo que lo que pasó estuvo mal, pero que él decidiría cuándo despedir a sus empleados.

Una señora que ocupa un puesto de autoridad en la universidad le dijo que este tipo de comportamientos masculinos agrada a algunas mujeres y que evitara adquirir fama de "conflictiva" entre las compañías de publicidad. El caso ha llegado a la Fiscalía y a otras instancias legales. Mayoritariamente, sin embargo, hay una reacción de impavidez, pues parece que atentados de esta índole ya no indignan. La propia publicidad, los medios de comunicación, las programaciones de cine y de TV legitiman y hasta invitan a tomar a las mujeres como meros objetos sexuales.

La demanda que plantea esta joven es por daño moral, y ella debería recibir alguna reparación, pues tuvo que trabajar meses bajo un ambiente de agresiones, cuyo epílogo fue el ataque final. Valiente, quiere que otras compañera suyas no pasen por lo mismo, pues el ser mujeres, jóvenes, inexpertas y practicantes las convierte en víctimas potenciales.

Los sectores organizados de la sociedad, los hombres y las mujeres defensores de la ley tendríamos que luchar porque en nuestra legislación se contemple la figura de agresión sexual, que va más allá del acoso, así como por que actos de esta índole sean causal inmediata de despido y no una medida discrecional, y para que se instituyan códigos de ética en las distintas empresas y compañías, que tengan que cumplirse.

domingo, 19 de junio de 2011

El papel de los varones y los niños, en el logro de la igualdad entre los géneros.


Publicación encaminada a fomentar la aplicación de la Declaración de Beijing y la Plataforma de Acción.

NACIONES UNIDAS | División para el Adelanto de la Mujer | Departamento de Asuntos Económicos y Sociales

¿Por qué Madres y no Padres de Plaza de Mayo?


Bladimir Hernández BBC Mundo, Buenos Aires Viernes, 10 de junio de 2011

Cada jueves desde hace más de 30 años un grupo de madres se reúne en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, pidiendo justicia por sus hijos "desaparecidos" durante el último gobierno militar del país, entre 1976 y 1983.

El movimiento comenzó en 1977, se llamó Asociación de las Madres de Plaza de Mayo, y a la postre se convirtió en una de las agrupaciones defensoras de los derechos humanos más conocidas de América Latina.

¿Pero, por qué se llamó Madres de la Plaza de Mayo y no Padres de la Plaza de Mayo? A fin de cuentas los padres también vivían la misma situación y después surgieron otros movimientos similares, como Abuelas de la Plaza de Mayo o H.I.J.O.S. Todos con el mismo fin.

"Así como sufrieron las madres también sufrimos los papás. Y es que nos arrancaron parte de nuestra vida", señaló a BBC Mundo Julio Morresi, cuyo hijo fue asesinado por un escuadrón del ejército en este turbulento período de tiempo.

"Éramos pocos los padres que acompañábamos al comienzo a las madres, fuimos como unos 15. En una oportunidad decidimos conformar un grupo similar al de las madres y nos reunimos en un café de la Plaza de Mayo", recuerda Morresi.

Pero el encuentro que buscaba organizar a la versión masculina de las Madres de Plaza de Mayo fue un fracaso.

continua.......

jueves, 9 de junio de 2011

El piropo callejero, una forma de acoso sexual


Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, jun (IPS) - Algunos hombres lo reivindican como un halago y hasta una expresión poética. Pero para muchas mujeres, el piropo callejero es una forma de acoso que las ofende, las humilla y, en algunos casos, las denigra.alt

Frente a este aparente malentendido, el movimiento feminista internacional Hollaback! se propuso desde su creación en Estados Unidos en 2005 conformar una red virtual para las mujeres que se sienten agredidas en el espacio público por la palabra de los hombres.

La organización plantea la necesidad de desnaturalizar esa forma de maltrato y ha establecido sedes en diferentes ciudades de América del Norte, América Latina, Europa y Asía, entre ellas Buenos Aires, donde al igual que en Ciudad de México la filial sumó el nombre de ¡Atrévete! al de Hollaback.

La meta de Hollaback, que viene a significar "te devuelvo el saludo" según su coordinadora en la capital argentina, Inti María Tidball-Binz, es generar conciencia sobre esta violencia invisibilizada contra niñas, adolescentes y mujeres.

Para ello, las propias acosadas dan a conocer el impacto que produce en ellas la experiencia, a través de blogs que sirven como red social, donde indican incluso en un mapa donde se produjo la violencia, y en algunas ciudades llegan a subir la foto del agresor.

El objetivo común de estos blogs sociales es que cese esta práctica ancestral de presunta galantería y pase a ser vista como lo perciben las mujeres: violencia de género.

Pero las reacciones que provocó en Buenos Aires el mero intento de difusión de la campaña por parte de Tidball-Binz, reveló que la iniciativa era bastante menos trivial y más subversiva de lo que parecía a primera vista.

No sólo los testimonios de las mujeres dieron cuenta de las palabras soeces que les disparan por las calles, sino que muchas confesaron haber sido manoseadas por esos mismos desconocidos que las persiguieron para "halagarlas".

La polémica se dirimió en la revista El Guardián, donde el columnista Juan Terranova ridiculizó la campaña, consideró más urgente hablar del aborto, la trata de personas o la "asistencia a mujeres golpeadas" y terminó con una guarrada.

Terranova concluyó su artículo asegurando que si encontraba a Tidball-Binz "le rompería el argumento a pijazos". Pija es la forma más vulgar de llamar al miembro viril en Argentina y en la versión original del texto, Terranova había escrito "culo" en lugar de "argumento", tal como lo publicó después en su blog.

Hollaback! pidió al director de la publicación que obligara a Terranova a pedir disculpas y solicitó a los anunciantes retirar la publicidad del medio, lo que hicieron inmediatamente la empresa automotriz italiana Fiat y la francesa de prendas deportivas Lacoste.

El columnista se disculpó a medias. Pero Hollaback! no aceptó la retractación así que el periódico decidió separar al agresor de su plantilla. La discusión se transformó entonces en un presunto hecho de censura y el agresor pasó a ser la víctima de un acto contra la libertad de expresión.

IPS dialogó con dos intelectuales feministas que echaron luz sobre esta práctica de "piropear" que hace rato dejó de ser una tradición cortés para involucionar hacia una cada vez más violenta forma de dominación sexista.

"El piropo tiene una identidad de género y una jerarquía que coincide con roles estereotipados. Hay alguien activo que lo dice y alguien pasivo que lo recibe", dijo a la filósofa y legisladora de la ciudad de Buenos Aires, Diana Maffia.

Para Maffia, en general, el piropo callejero "no está pensado para halagar, para hacer sentir bien a la mujer, sino que son frases violentas, misóginas, degradantes, desagradables, que se emiten para marcar un territorio de propiedad del hombre".

"Nos dicen cómo nos ven, qué les parece nuestro frente y nuestro dorso, qué nos harían, y eso es una forma de hostigamiento que se oculta detrás de la idea de un supuesto halago", remarcó la filósofa de la centroizquierdista Coalición Cívica.

Maffía recordó que a mediados de 2010, un legislador de la ciudad propuso instituir el "día del piropo" en coincidencia con el día de la Protección al Adulto Mayor, por considerar que se trataba de una costumbre en desuso, digna de ser reivindicada.

El legislador Enzo Pagani, cuya iniciativa tuvo apoyo de otros partidos, consideraba que el piropo era "parte de la cultura popular" y "una de las manifestaciones materiales, artísticas y espirituales transmitidas y creadas por el pueblo".

Pero para Maffía, el proyecto no prosperó porque lo que se entiende hoy en día por piropo en las calles está mucho más enmarcado dentro de la violencia machista en su versión simbólica que en el género literario."Te haría un pijama de saliva" le lanzó un hombre a una adolescente de 14 años al verla pasar. La receptora, ya una mujer adulta y que prefirió pidió a IPS mantener su nombre en reserva, aseguró que todavía lo recuerda como un hecho impactante.

Otra mujer consultada comentó que paulatinamente fue cambiando su forma de vestirse para evitar tener que escuchar las groserías que le decían cuando portaba una vestimenta más atractiva.

Pero aún en los casos en que no es percibido por ellas como una agresión, el piropo también remite a una relación de dominio y sometimiento. "Las mujeres debemos analizar por qué nuestra autovaloración depende de la mirada varonil", dijo la afectada.

Otra de las intelectuales feministas que respondió a Terranova fue la escritora y ensayista Elsa Drucaroff, quien reivindicó el derecho a censurar a un hombre que dice públicamente que para acallar los argumentos de una mujer ofrece violarla.

No obstante, en diálogo con IPS, la autora de "La patria de las Mujeres" consideró que las agresiones sexistas que se vierten en la calle no pueden ser penalizadas. "Es necesario hacer campañas de concientización a fin de ganar aliados", remarcó.

Drucaroff coincidió con la propuesta de Hollaback de no quedarse calladas y responder a las agresiones. "Hay que entrenar a las chicas para que contesten, se burlen, para que ridiculicen al hombre que las humilla".

"Los piropos en Buenos Aires son cada vez más agresivos quizás porque a los hombres les molesta el protagonismo que están teniendo las mujeres. Hay que mostrarles que la mujer no es débil y que si la agraden pueden pasar un papelón".

La línea divisoria entre piropo y acoso la trazó Tidball-Binz durante la polémica. "Si lo sientes como tal, es acoso", afirmó. (FIN/2011)

miércoles, 8 de junio de 2011

Pecados radicales


Mara y los pecados masculinos. Sus manifestaciones testoterónicas y la revelación de aquel que los mantiene ocultos. (Ése que las mujeres no saben cometer).

Ellos se hubieran tentado igual con una fruta menos apetecible (inclusive cualquier verdura insípida hubiera estado bien). Y si lo trasladáramos a la época actual habrían aceptado a la serpiente como amiga en su Facebook.

La tentación en ellos es un mecanismo en stand by que se activa con la más débil de las insinuaciones. Simples y a lo concreto, ellos van pecando por la vida, preservando, claro, su condición de macho. Así pedirán el asado jugoso pero dejarán las partes rojas en el plato, se comprarán la camioneta lo más alta posible para hacer el recorrido diario de 5 cuadras, revisarán mezquinamente el ticket del súper y jamás dirán que no al sexo. Pecarán sin dar tantas vueltas. Si algún cargo de conciencia se hiciera presente será plastificado en esa terapia grupal llamada café.

La Envidia o La Falsa Admiración

Jamás dejarán que la envidia se cuele en su mirada, ése es el pecado que, por excelencia, los pone en inferioridad de condiciones con el otro. Han logrado disfrazarla con felicitaciones y halagos en el rol de buen amigo que disfruta falsamente de éxitos ajenos.

Absurdamente continúan instalando el concepto de poco hombre para quienes sean lindos, corruptos para los exitosos y manejados a los románticos. La digna convicción de que ellos eligen no tener lo que el otro tiene.

La Gula o El Australopithecus
Un kilo de carne por persona más picada y achuras aparte. Alardear de las cantidades es un voto extra para su masculinidad y contar empanadas es un ejercicio que no pueden resistir.

Así, en un legítimo asado, siempre se cuentan las botellas por persona (una de tinto y una de champan sería lo básico). El disfrute en cantidad por sobre todas las cosas y el conteo final de –muertos- se transforma en una actividad ineludible al finalizar la jornada gastronómica.

Obviamente este record será batido nuevamente en el próximo bacanal.

La Soberbia o La Competencia
Pobre de aquel que no ha conseguido un BMW al costo por su amistad con el dueño de la agencia. Indigno el que pagó algo sin descuento y desamparado el que no consiguió entradas de favor para ver a U2.

Los siempre amigos del actual marido de su ex, el inagotable “andá de parte mía”, la insaciable costumbre de acaparar contactos, la manía de tener el dato preciso para invertir mejor el dinero y el hábito no desterrado de medir Km/h o calcular los ingresos ajenos. Incontrolable satisfacción por demostrar su poder frente al otro.

La Ira o La Acumulación
La gota que rebalsa el vaso. Acumuladores de este pecado que estallará en cuanto menciones la palabra “dinero” en el desayuno. (Las tostadas y nuestra voz recordándoles el saldo a pagar son una mezcla explosiva).

A diferencia nuestra, no utilizan la descarga diaria. No recurren al bocinazo, no se quejan en la cola ni le harán una escena a su jefe por no ascenderlos. Todo se desbordará cuando no encuentren el par correspondiente a la media y romperán sus camisas al etilo Hulk cuando un niño les pise el tapizado del auto.

La Lujuria o La Obligación
Pecado que, si no cometen, deberán aparentar que sí serían capaces. “Si yo fuera mujer sería prostituta”, extraña frase que pone en evidencia su fantasía con el goce femenino; dicha generalmente por quienes, además, juzgan duramente a las prostitutas.

Estrategas del amor rentado, lujuriosos de baldes de champán y billeterismo botinero. Viajeros sexuales que inventan campeonatos de golf, truco, paddle, o buceo sin escafandra. Lo importante será salir de los límites del control y aunque sea por una noche cantarle a las estrellas, ¡…después del cabaret… nos vamos para el sauna!

La Avaricia o La búsqueda de razones irrazonables
Los siempre fóbicos de cualquier centro comercial. El tapizado de cuero necesita demasiado cuidado y los autos importados no convienen por los repuestos. Cuando los hombres miden con el codo buscan la excusa de la razón para tapar su avaricia. “Los vinos caros son puro marketing” y no vale la pena salir a comer afuera, el servicio es pésimo. Adoradores del precio por m2, el amagador con la billetera, buscadores incansables de avisos en los diarios para pescar una ganga, acovachadores de artículos en desuso. Siempre escondidos tras el sentido común.

La Pereza o La Conveniencia
Imposible pensar la vida sin asistentes (léase secretaria, madre, esposa o hijos). Su pecado favorito en donde se victimizan y logran su objetivo. Muy usado para zafar de las reuniones familiares y los compromisos aburridos. Un cansancio repentino para desviarnos de nuestro torturante “tenemos que hablar”. Incuestionable, impredecible y una batalla perdida para las mujeres.

Y por último el pecado que es inherente a ellos: La Banalización de todos los demás. Esa increíble facilidad para quitarle peso a sus errores. El gran pendiente femenino. El pecado que todas querríamos cometer: disfrutar sin culpa, perdonarnos y reconocernos, como ellos, animales al fin.