lunes, 1 de agosto de 2011

Agenda de género: una cuestión masculina

Género en su tinta Manuel Alejandro Contreras

2011-08-01•Al Frente

La participación de varones en el movimiento feminista es prácticamente reciente. En las décadas de los años 70 y 80, los hombres comienzan ha reflexionar y a plantear acciones contra problemáticas relacionadas con el patriarcado. Este involucramiento masculino ha tenido diferentes variantes, algunas veces vista con desconfianza por las mujeres, y con resistencia y molestia por otros hombres.
El cuestionamiento a los estereotipos de género y a la dinámica de control y dominio que los varones ejercemos en las relaciones con las mujeres, son planteamientos importantes para desarticular la violencia hacia ellas. Cuestionamientos que a los varones nos movilizan resistencias, temores y confusiones.
Debido en parte, a que la identidad masculina ha sido construida en base a tener el poder y el control en la relación, a la mayoría de los varones no les permite tomar decisiones negociadas, o se atribuyen el derecho a decidir sobre el cuerpo de su pareja. Es decir, el ser hombre se basa en ser autoridad, lo que implica que se tiene derecho sobre las demás personas, especialmente las mujeres.
No se percibe el límite entre mis deseos sobre la otra y la individualidad de la pareja. Por lo que ejercer presión para doblegar la voluntad de la pareja es una práctica frecuente, como una forma de resolver mis deseos o necesidades.
Los micro machismos son prácticas comunes, y son micro, no por tener menor intensidad sino porque son prácticas ocultas pero intensas. Estas prácticas, son acciones que saturan a la pareja de trabajo doméstico o de crianza, con el fin de que no tenga tiempo para si misma. O sobreexplotar la capacidad de cuidar que tiene la pareja, para que esté pendiente de mis necesidades o cuidados, sin que yo tenga que responsabilizarme de ello.
Por ello, la agenda de género es importante, ya que implica tomar acciones para modificar la manera de relacionarnos entre hombres y mujeres. Así como el cuestionamiento a mitos y estereotipos basados en el ser mujer u hombre. Y es una cuestión también masculina, puesto que va implicada nuestra vida en si misma.