domingo, 30 de diciembre de 2012

El 90% de los maltratadores que siguen los cursos de reinserción se rehabilitan

A la primera persona que se encuentra un maltratador ante los cursos de reeducación de la Audiencia Provincial es a una mujer. Para él es una sorpresa, pero el mensaje “lo entiende antes, es más directo”, explica Vicente Magro, presidente de la audiencia alicantina: “No me puedes poner una mano encima, tenme respeto, no me pegues, cuando oyen eso entienden donde están”.
Vicente Magro sacó pecho ayer del programa que puso en marcha en 2004 y al que se abocan de modo obligatorio todos aquellos condenados por violencia de género con penas de prisión de menos de dos años. Las notas son buenas, asegura Magro: “un 90% no reincide, tan solo uno de cada diez” y no son reincidencias serias como el asesinato.
En Alicante, al año, hay 650 condenados por violencia machista, dos terceras partes de estos sin antecedentes o con penas menores a dos años. Los maltratadores no se sienten delincuentes y el curso se encarga de cambiar eso con un equipo de colaboradoras: cuatro formadoras, una médica forense y tres psicólogas que se encargan de decirles “que no le echen la culpa ni al Estado, ni a sus mujeres, ni a la sociedad”.
“Hay que arriesgarse en estos temas”, explica Magro, “en la primera sesión que pusimos una mujer delante del grupo, uno se levantó y largó algo contra las mujeres. Rápidamente le amenacé”. Los maltratadores saben que si no hacen el curso tienen que cumplir pena y que, cuando lo acaban, si reinciden de nada les habrá servido. Se les acumulará la pena anterior con la nueva. “Pero se nota una actitud más positiva cuando hablan con una mujer que con un hombre, con el que establecen una actitud de colegueo que no ayuda”, comenta Magro.
Carmelo Hernández, psicólogo coordinador del curso señala que “es absolutamente necesario para un violento oír a una mujer para repensar su hombría, su masculinidad. Se avanza mucho más con una educadora que con un educador”.
Vicente Magro, además, mostró cierto desconcierto al no haber conseguido que ninguna audiencia provincial se haya apuntado a los cursos. “El 80% de los delitos sorpresivos, esos en los que el violento dice: voy a hacer algo, se pueden evitar si se habla con ellos”, explicó el presidente de la Audiencia.
En este sentido, Carmelo Hernández contó cómo se encontró con un ex usuario del programa en una parada de autobús, con apariencia de estar en la indigencia, “con los rasgos desencajados e ideas obsesivas, repitiendo que iba a hacer algo gordo”. Los psicólogos, continúa Hernández, le convencieron para volver al programa y, después de seis meses de cursos, “pasó de un ambiente marginal a poder volver a tratarse con su familia original”.
Esta violencia “es absolutamente predecible”, insiste Magro, convencido de su método, que requiere de un presupuesto “irrisorio”.

Noticia completa: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/12/27/valencia/1356639591_306459.html
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