miércoles, 29 de mayo de 2013

El elogio de la soledad: ¿cómo descifrar a los hombres solitarios?

Estar solos es sano, es un momento de paz y de encuentro con uno mismo. Pero, ¿qué pasa cuando la soledad se convierte en una elección y un estilo de vida? El Dr. Walter Ghedin explica, en esta nota, cuáles son las características de “los solos”, una tendencia que crece entre el sexo masculino.
Dr. Walter Ghedin

En estos tiempos que corren, con tantas urgencias, presiones y exigencias, la soledad llega a ser un momento deseado. Se convierte en el espacio para estar con uno mismo, con los pensamientos propios, las emociones, el disfrute o, simplemente, para tener la mente en blanco.

Sin embargo, hay personalidades que consideran “estar solos” como una virtud, un “don” que los preserva de los vaivenes de la sociabilidad y, fundamentalmente, de los problemas afectivo- amorosos. Las personalidades solitarias están rodeadas de un aura de misterio: despiertan miles de conjeturas, sobre todo en las mentes de las mujeres. ¿Serán gays? ¿Estarán encerrados en clósets herméticos? ¿Serán intelectuales, o simplemente, seres apocados y obedientes que se quedan solos o cuidando a sus padres?
 
La cuestión provoca las ganas de adentrarse y saber un poco más. Los hombres solitarios se repliegan, no por ánimo depresivo, sino por una necesidad inherente a su personalidad. Disfrutan estando solos y jamás sufren por estarlo.

Sin embargo, desean encontrar una mujer que los acompañe, los cuide y sea la madre de sus hijos. En esta búsqueda se juega su futuro: quisieran dar con la mujer que los acompañe por siempre: de ahí que las intenciones de vínculo amoroso deben contemplar el compromiso y no el mero encuentro.

La tendencia al aislamiento social los recluye a una vida anclada en el barrio. Dan una imagen de seres simples, solitarios, de pocas palabras, amables y con una significativa pobreza emocional. El escaso roce social los vuelve torpes para la seducción y la conquista, les falta romanticismo y reglas de cortesía. Sus elecciones se basan en el esquema básico: “mujeres para ser madres” o “mujeres perras”.

En las primeras citas ya se pone en evidencia la poca experiencia en el trato con las damas: no saben qué hacer, aparentan ser tacaños, dejando que la mujer pague o exigiendo la mitad de la cuenta, pero en realidad son torpes. Si la mujer le señala los errores, aceptan sin ofuscarse e intentan corregirse para otras oportunidades. No se oponen a mejorar sino que lo hacen con el fin de conseguir sus objetivos de pareja y no para enriquecerse como personas. Se conforman con lo que son, no desean ampliar sus conocimientos ni sus cortas ambiciones. Tampoco se los ve ansiosos, temerosos o entusiasmados: hay un dejo de indiferencia que tiñe todas sus acciones. Sólo son afectuosos con sus padres o con personas muy significativas.

El cortejo en los solitarios
    * Hombre adulto, misterioso, torpe.
    * El misterio atrae y desafía.
    * Uso del Chat y contactos telefónicos.
    * Imagen elemental, sin romanticismo, torpe de la conquista.
    * Son cortos de recursos, brutos.
    * No saben de lugares, de restaurantes, de boliches.
    * No saben de modas, ni de temas banales.
    * Tienen un discurso centrado en su vida familiar o en el trabajo.
    * Es común escuchar de sus bocas: “mi papá, o mi mamá dice…”.
    * Tienen pocas ambiciones.
    * Tienen necesidad de formar una familia.
    * No tienen una historia previa de pareja.
    * Dan una imagen diferente (son más osados) por Chat.
    * Su vida sexual genera miles de conjeturas en el partenaire.
    * Presentan ansiedad por tener contactos sexuales.
    * Practican un sexo “animal”, sin comportamiento erótico previo.
    * Aceptan ser guiados en el encuentro sexual.

Fuente: http://www.entremujeres.com/pareja-y-sexo/hombres/hombres-solitarios-ghedin-walter_0_310768921.html
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