viernes, 15 de agosto de 2014

¿Qué hacemos con la masculinidad: reformarla, o abolirla transformarla?


Jokin Azpiazu Carballo (sociólogo y activista de los movimientos sociales) analiza las contradicciones del popular discurso de las nuevas masculinidades: el excesivo protagonismo, la escasa vinculación a las teorías feministas, el heterocentrismo, el binarismo, o las resistencias a renunciar a los privilegios

Masculinidades./ Señora Milton

Durante los últimos años, el estudio de la masculinidad (o las masculinidades) ha recibido gran atención tanto en el ámbito de la investigación como en otros ámbitos sociales, como por ejemplo el de los medios de comunicación. Al amparo de los estudios de género, en varias universidades se están realizando estudios sobre masculinidad, y las líneas de investigación sobre el tema se están fortaleciendo y afianzando. Al mismo tiempo se están impulsando diferentes iniciativas en el terreno de los movimientos sociales así como en el de la intervención institucional, siendo probablemente las más conocidas los denominados “grupos de hombres”.

La idea que subyace en la atención que la masculinidad está recibiendo en el terreno académico es la siguiente: el género es una construcción social (tal y como la teoría feminista ha argumentado ampliamente) que también nos afecta a los hombres. Por lo tanto, poner el “ser hombre” a debate e iniciar una tarea de deconstrucción es posible. Así, los estudios sobre la masculinidad nos animan a ampliar la mirada sobre el género, a mirar a los hombres. Esto tiene sus efectos positivos, ya que los hombres no nos situaríamos ya en la base de “lo universal” sino en el terreno de las normas de género y su contingencia histórica y social.


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martes, 12 de agosto de 2014

Grupos de hombres y discursos sobre la masculinidad: ¿Nuevas configuraciones?

Jokin Azpiazu Carballo

Introducción
El interés por el estudio de las masculinidades se ha multiplicado de manera exponencial en los últimos años. Dicho interés no se relaciona únicamente con el espacio académico, donde en el terrenos de las ciencias humanas y sociales ha ganado gran importancia, sino que se ha extendido así mismo a otros ámbitos sociales de producción discursiva, como son los medios de comunicación de masas o las diferentes expresiones artísticas, especialmente el cine.

El terreno de los movimientos sociales y asociaciones, así como el institucional, no se ha mostrado ajeno a esta inflación discursiva en torno a las masculinidades. Tanto desde movimientos sociales de diferente índole (ubicados mayoritariamente en el terreno progresista) así como desde instituciones tanto locales como comarcales o autonómicas se han impulsado, en la última década de manera más insistente, la participación e implicación de los hombres en el cuestionamiento de su masculinidad, y por extensión en el problema de las relaciones sociales marcadas por el sexismo y la separación desigual de recursos y poder entre hombres y mujeres.

El objetivo de este artículo es atender a las diferentes formas en las que se ha desarrollado este interés por el análisis de la masculinidad, así como la emergencia del concepto “nuevas masculinidades”, tanto en el terreno académico como en el de los movimientos sociales e iniciativas institucionales al respecto. Para ello, es pertinente señalar que se trata de un ejercicio de acercamiento que probablemente exija ser ampliado en un futuro, y que se circunscribe a un periodo de tiempo, sobre todo en lo que se refiere al análisis de los discursos generados en los movimientos sociales e instituciones. Se ha tomado una muestra de textos y manifiestos publicados (por lo tanto de alcance social, aunque sea éste más o menos limitado) por algunos grupos e iniciativas sobre masculinidades en la Comunidad Autónoma del País Vasco en la última década. Hay que tener en cuenta asimismo, que es en ésta comunidad donde a través del programa “Gizonduz”, iniciativa del Gobierno Vasco impulsada por Emakunde en 2007, se crean varios grupos de hombres.

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