jueves, 19 de mayo de 2011

“¿Somos mach♂(s)… o… menos?”


por Devanir da Silva

“¿Realmente está obsoleta la imagen del macho dominador o sólo se ha convertido en un excelente camaleón?"

Uno de las grandes preguntas en la actualidad, desde los estudios sobre la identidad masculina, es: ¿Estos cambios, o transformaciones que se pueden sospechar que están ocurriendo, tienen un carácter profundo o solamente son superficial y estético? Investigadores destacados, a nivel latinoamericano 1, han destacado que hay, por un lado, un cuestionamiento público del discurso machista, y por otro la relatividad el “rol” del hombre proveedor. El lema “ser duro como roble” ya no es tan validado como antes.

A este rol de la vieja escuela se le adjudicaba muchas características, tal como es el ser piropero. Se puede decir, dentro de la visión heterosexual, que este comportamiento pertenece a las llamadas estrategias de la galantería, más o menos correcta, del real macho. Hoy, con la presentación de un proyecto de ley 2, presentado por Leopoldo Peréz (RN) y la actual ministra del Sernam que sanciona el acoso sexual en la vía pública surge la pregunta: ¿Éste es el último clavo en la tumba del macho de la vieja escuela o éste encontrará nuevas formas de realizarse como tal en otros espacios sociales?

El proyecto apunta tanto al tema del piropo como también sancionar las tocaciones impropias de varones mujeres en el Metro de Santiago. Si bien es cierto que apunta a un resguardo de la mujer, no deja de ser una la ley que también opera desde de la protección (de un padre que cuida de su hija) a medias. Es a medias porque obedece a una lógica infantil, porque no es sino cuando un ente castigador (padre-ley) que corrige a los que se portan mal. Es esto en vez de empoderar la/s mujer/es e iniciar un proceso multifuncional desde diferentes dimensiones sociales, que apunten a los varones (re)pensar(se), desde su propia historia personal y los expectativas sociales. O sea elaborar una forma alternativa de relacionarse con las mujeres, respetando su individualidad. La ley tiende, como el ejemplo mencionado, tener sólo en cuenta las metas a corto plazo y si bien hay que empezar por algo por lo menos hagámoslo, desde los varones, de forma sincera.

Otro ejemplo para tratar este tema de si ha desaparecido o no la imagen del macho, es el caso de la violencia. La lógica instalada o socialmente legitimada, es que se castiga el que comente un acto violento porque se le amenaza que va recibir un castigo y el varón no se quiere dejar someter – por su carácter competitivo- y se inicia el ciclo de la violencia, pero que es naturalizada e invisibilizada cuando es entre hombres. O sea, y volviendo a la relación con las mujeres, se deja de golpear a las mujeres no porque se quiere dejar de hacerlo sino porque hay alguien que lo va a castigar, si es pillado en el acto. Este escenario claramente es un retroceso y finalmente un simulacro meramente superficial y estético de la igualdad.

Otro caso 3 es en el ámbito del fútbol, donde la actitud homofóbica –rechazo hacia los gays– es frecuente. Hubo un caso de un hombre futbolista que se declaró abiertamente gay en la cuarta división sueca y un periodista chileno pregunta a un jugador del Colo Colo sobre cuál es su opinión. Y este responde “hay que echarlo no más. No hay nada más que decir”. Su posterior rectificación claramente se encuentra en la lógica antes mencionada (de simular una actitud de igualdad y tolerancia a la diversidad). Hay que tener en claro que esta rectificación es parte de los logros del feminismo y de los grupos de diversidad sexual por cuanto logra instalar una demanda de respeto mínimo en temas de Derechos Humanos en el ámbito y el discurso público.

Ciertamente, todo ello deja una sensación que en realidad nada cambia, pero para no quedar con esa sensación fatalista de los nuevos escenarios que estamos experimentando (época postmoderna con sus identidades cliché como metrosexual, übersexual etc,) tenemos que valorar se está generando al menos la disposición de conversar sobre las relaciones de género y se abren así posibilidades de elaborar modelos de masculinidad alternativos.

1.- Autores tales como Mara Vivieros, Juan Guillermo Figueroa, José Olavarría, Norma Fuller, Rafael Montecino, Gary Baker, etc

Fuente: http://www.eldinamo.cl/noticia/%E2%80%9C%C2%BFsomos-mach%E2%99%82s%E2%80%A6-o%E2%80%A6-menos%E2%80%9D-por-devanir-da-silva
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